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La primera puerta al trabajo también está en la MYPE

escrito por PaísMYPE
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Nuevos hallazgos del Observatorio MYPE, que serán presentados en el Informe El Estado de la MYPE 2026 en octubre, permiten observar desde otra perspectiva el papel que desempeña este sector en el mercado laboral salvadoreño: el 38.5 % de las MYPE que cuentan con trabajadores brinda a alguno de sus colaboradores su primera experiencia laboral.

La importancia de las micro y pequeñas empresas suele analizarse a partir del número de negocios que representan, del empleo que concentran —alrededor del 70 % de la población económicamente activa— o de su participación en la economía, que representa en promedio el 48.8 % del PIB. Sin embargo, este nuevo hallazgo permite incorporar una dimensión distinta: generar empleo y abrir la primera oportunidad laboral no son exactamente la misma función.

70%


de la población económicamente activa se concentra en las micro y pequeñas empresas salvadoreñas.
Fuente: Observatorio MYPE de la Escuela LID de FUSAI

La primera amplía el número de puestos de trabajo disponibles. La segunda permite que una persona comience a construir una trayectoria laboral.

Desde esa perspectiva, la MYPE no solo aparece como una importante fuente de empleo, sino también como uno de los espacios desde los cuales muchas personas comienzan su relación con el mundo del trabajo.

La primera oportunidad también se construye desde la MYPE

Ingresar al mercado laboral suele presentar una dificultad conocida: muchas vacantes requieren experiencia, pero adquirirla supone, precisamente, que una empresa esté dispuesta a contratar a alguien que todavía no la tiene.

Los datos del Observatorio muestran que una parte importante de las MYPE ya desempeña ese papel.

Y la relevancia de esa primera oportunidad va más allá de obtener un ingreso. El primer empleo suele ser también el espacio donde una persona comienza a aprender las reglas prácticas del trabajo: cumplir horarios, asumir responsabilidades, trabajar con otras personas, atender clientes, seguir procesos y construir referencias para futuras oportunidades.

El estudio no mide directamente estos aprendizajes, pero el dato sobre primera experiencia laboral permite reconocer una función de la MYPE que normalmente recibe menos atención: su participación en el inicio de las trayectorias laborales.

A medida que la empresa crece, también aumenta su papel como puerta de entrada al trabajo

La relación se vuelve todavía más interesante al observar los resultados según el nivel de desarrollo de las empresas.

Entre las microempresas de subsistencia que cuentan con trabajadores, el 32.4 % brinda a alguno de sus colaboradores su primer empleo. La proporción aumenta al 42.1 % entre las empresas de acumulación, alcanza el 56.8 % en las empresas en expansión y llega al 60.4 % entre las pequeñas empresas.

MYPE de subsistencia
MYPES de acumulación
MYPES en expansión
Pequeñas empresas

La diferencia es significativa: la presencia de primeros empleos prácticamente se duplica entre las microempresas de subsistencia y las pequeñas empresas.

La tendencia sugiere que, conforme aumenta la escala de ventas y el nivel de consolidación del negocio, también aumenta la proporción de empresas en las que al menos uno de sus trabajadores está teniendo su primera experiencia laboral.

Una posible explicación está en la propia evolución del negocio. Muchas microempresas comienzan alrededor del trabajo de su propietario y, en algunos casos, con apoyo familiar. Conforme aumentan las ventas y la operación se vuelve más compleja, aparecen nuevas funciones y necesidades de contratación.

La empresa puede entonces dejar de ser únicamente una fuente de autoempleo y comenzar también a generar oportunidades para terceros.

Los datos no permiten afirmar que el crecimiento empresarial produzca por sí mismo más primeros empleos. Sí muestran, sin embargo, una asociación clara: las empresas de mayor escala son también aquellas en las que con mayor frecuencia alguno de sus trabajadores está teniendo su primera experiencia laboral.

Cuando crecer también significa abrir oportunidades

Mirar el crecimiento empresarial desde esta perspectiva permite ampliar la forma en que se entienden sus efectos.

Cuando una empresa mejora su productividad, amplía mercados, aumenta sus ventas o fortalece su organización, el beneficio inicial ocurre dentro del propio negocio. Pero cuando ese crecimiento requiere incorporar nuevas personas, sus efectos comienzan a extenderse también hacia otros hogares y otras trayectorias laborales.

Esto agrega una dimensión adicional al proceso de consolidación empresarial.

El crecimiento de una MYPE no solo puede reflejarse en mayores ventas, inversión o una operación más compleja. También puede ampliar el espacio desde el cual otras personas comienzan a vincularse con el mundo del trabajo.

No significa que toda empresa que crece necesariamente contratará más trabajadores, ni que una primera experiencia dentro de una MYPE garantice mejores oportunidades posteriores. Los datos disponibles no permiten llegar a esas conclusiones.

Lo que sí permiten es observar una relación que merece mayor atención: conforme aumenta el nivel de consolidación de las empresas, también aumenta la frecuencia con la que estas se convierten en el lugar donde una persona consigue su primer empleo.

Más que un puesto de trabajo: una primera oportunidad

La importancia de la MYPE como generadora de empleo es ampliamente reconocida. Mucho menos visible ha sido su papel como puerta de entrada al mercado laboral.

Los nuevos resultados permiten comenzar a observar esa dimensión.

Que el 38.5 % de las MYPE con trabajadores brinde a alguno de ellos su primera experiencia laboral ya constituye un dato relevante. Que esa proporción aumente progresivamente hasta alcanzar el 60.4 % en la pequeña empresa permite añadir una lectura adicional sobre lo que puede significar la consolidación de estos negocios.

Desde esta perspectiva, el crecimiento de una MYPE puede tener un alcance que trasciende a la propia empresa.

Por una parte, supone avanzar hacia negocios con mayores capacidades productivas y mejores condiciones para sostenerse y desarrollarse. Por otra, los datos sugieren que ese proceso también puede estar acompañado por una mayor capacidad para abrir espacios laborales a otras personas, incluidas aquellas que todavía están construyendo su primera experiencia.

El hallazgo del Observatorio amplía así la manera en que puede entenderse el aporte de la MYPE a la economía salvadoreña. Su importancia no tendría que observarse únicamente por el volumen de empleo que concentra, sino también por el papel que desempeña dentro de las trayectorias laborales de quienes encuentran en estos negocios su primera oportunidad.

Los resultados dejan todavía preguntas por explorar, pero permiten reconocer una dimensión que pocas veces aparece cuando se habla de la MYPE.

Una micro o pequeña empresa no solamente puede crear un puesto de trabajo. Para alguien, ese puesto puede representar el comienzo de toda una trayectoria laboral.

Vista desde esa perspectiva, cuando una MYPE crece, la puerta que abre puede ser más grande que la propia empresa.

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