El Observatorio MYPE de FUSAI desarrolla actualmente, por primera vez, un estudio sobre la situación de vivienda de los propietarios de micro y pequeñas empresas, cuyos resultados formarán parte del informe anual “El Estado de la MYPE 2026: La Otra Cara de la Economía”, previsto para octubre de 2026.
Uno de sus primeros hallazgos muestra que las condiciones habitacionales no son homogéneas dentro de la MYPE. La tenencia de vivienda, el respaldo documental sobre la propiedad y la percepción de seguridad respecto a conservarla presentan diferencias importantes entre los distintos segmentos empresariales.
Esta relación resulta especialmente relevante porque, para muchos propietarios de MYPE, la vivienda no representa únicamente un espacio para habitar. También constituye una parte importante del patrimonio familiar y, en muchos casos, es el mismo lugar desde donde se desarrolla la actividad productiva. Analizar sus condiciones de tenencia permite, por tanto, incorporar una nueva dimensión para comprender la realidad del sector.
En términos generales, el estudio muestra que 62.8% de los propietarios de MYPE reside en una vivienda propia, una proporción ligeramente inferior al 66.7% registrado entre los hogares salvadoreños, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2024.
Sin embargo, este promedio general oculta una diferencia importante dentro de la propia MYPE: los empresarios de los segmentos menos consolidados presentan menores niveles de vivienda propia, una mayor ausencia de respaldo legal de la tenencia y propiedad y por lo tanto una alta inseguridad sobre su tenencia. Estas condiciones mejoran progresivamente conforme aumenta el nivel el tamaño del negocio y el desarrollo empresarial relativo. El contraste adquiere especial relevancia porque cerca de dos tercios de las MYPE se concentran precisamente en el segmento de subsistencia, donde estas condiciones son menos favorables.
La posesión de una vivienda propia aumenta entre los empresarios Mype de mayor tamaño
La primera diferencia se observa en la propia condición de tenencia. Entre los empresarios de microempresas de subsistencia, el 59.9% posee una vivienda propia, porcentaje que aumenta a 66.1% entre las microempresas de acumulación.
En ambos casos, los resultados se encuentran alrededor o por debajo del 66.7% registrado para el conjunto de hogares salvadoreños. En los segmentos con mayor consolidación empresarial, en cambio, la proporción supera ese referente: 71.0% de los propietarios de microempresas de expansión dispone de vivienda propia y entre las pequeñas empresas el porcentaje alcanza 78.2%.
Entre los dos extremos existe una diferencia superior a 18 puntos porcentuales. Los datos muestran así que la vivienda propia tiene una mayor presencia entre empresarios cuyas unidades económicas han alcanzado niveles superiores de desarrollo.
Sin embargo, el estudio también revela que poseer una vivienda representa solamente una de las dimensiones de la tenencia dentro de la MYPE. La calidad de esa tenencia también depende de la certeza jurídica existente sobre el inmueble y de la seguridad que percibe el propietario respecto a la posibilidad de conservar sus derechos sobre él.
La calidad de tenencia varía dentro de la MYPE
Las diferencias entre segmentos se mantienen al analizar la existencia de documentos que respalden el derecho sobre la vivienda. Entre los microempresarios de subsistencia, 28.9% no posee un documento que respalde su vivienda o no tiene certeza de contar con uno.
Esta proporción disminuye conforme aumenta el nivel el tamaño del negocio. Entre las microempresas de expansión alcanza 14.2%, mientras que entre las pequeñas empresas se reduce hasta 10.4%.
El respaldo legal constituye un componente importante de la calidad de la tenencia, ya que brinda mayor certeza sobre los derechos asociados al inmueble y puede ser particularmente relevante para aquellas MYPE que desarrollan sus actividades productivas desde el hogar.
Las diferencias entre segmentos, por tanto, no se limitan únicamente a quiénes poseen o no una vivienda, sino también a las condiciones bajo las cuales ejercen ese derecho y desarrollan su actividad económica.
Un empresario puede residir durante años en una vivienda que considera propia y, al mismo tiempo, enfrentar limitaciones relacionadas con títulos, escrituras u otros documentos que permitan acreditar claramente su derecho.
Segmento de subsistencia Mype, el más vulnerable
Entre quienes pertenecen al segmento de subsistencia, 33.41% se siente poco o nada seguro de conservar su derecho sobre la vivienda. La proporción disminuye a 28.40% entre los empresarios de expansión y a 19.54% entre los propietarios de pequeñas empresas. Nuevamente, los segmentos con mayor consolidación muestran mejores condiciones, en este caso relacionadas con la percepción de estabilidad sobre uno de los principales activos del hogar.
En conjunto, estos primeros resultados del primer estudio de la situación de vivienda en la MYPE muestran una asociación clara entre el nivel de consolidación empresarial y la tenencia de una vivienda y condiciones bajo las que la posee. Conforme se avanza hacia segmentos empresariales más consolidados, aumenta la proporción de vivienda propia, disminuyen las brechas de respaldo legal y mejora la percepción de seguridad sobre los derechos asociados al inmueble.
Este hallazgo adquiere una dimensión particular al considerar que cerca de dos tercios de las MYPE pertenecen al segmento de subsistencia, precisamente donde las condiciones de tenencia y seguridad patrimonial resultan menos favorables. Esto abre un espacio importante para profundizar en la realidad patrimonial de este grupo y en los mecanismos que podrían contribuir a fortalecer la seguridad sobre la tenencia de su vivienda.
Los hallazgos también incorporan una dimensión adicional para entender la realidad de la MYPE salvadoreña. Empresa y vivienda pueden responder a ámbitos distintos para muchos hogares, pero para una parte importante de los propietarios de MYPE ambas forman parte de una misma estructura económica familiar desde la cual se desarrollan actividades productivas y se construye patrimonio. Analizar la calidad de la tenencia permite ampliar la mirada más allá del desempeño del negocio y comprender mejor las condiciones patrimoniales desde las cuales los empresarios desarrollan su actividad, enfrentan riesgos y construyen posibilidades de mayor estabilidad económica.