El 63.7 % de los empresarios MYPE espera que su negocio tenga un comportamiento favorable en el tercer trimestre de 2026. Otro 31.3 % considera que se mantendrá igual, y apenas un 5 % anticipa un resultado desfavorable. La confianza empresarial alcanzó así los 47.1 puntos, el registro más alto de la serie que mide el Observatorio MYPE.
La pregunta no es si los empresarios son optimistas —los datos lo confirman— sino qué están haciendo para que esa expectativa deje de ser solo eso y se convierta en resultados concretos.

Ese optimismo no nace de una racha extraordinaria. El segundo trimestre fue, para buena parte del sector, un periodo mixto: el 45.1 % de los empresarios calificó como favorable el comportamiento general de su negocio y el 9.2 % lo consideró desfavorable, mientras que en ventas el 29.7 % registró un aumento, el 43.4 % se mantuvo igual y el 26.9 % tuvo una disminución. Con ese antecedente, lo relevante no es de dónde parte la confianza, sino qué están haciendo los empresarios para que se cumpla.
Para esto, es importante tomar en cuenta que la diferencia de tamaño no es un detalle menor ya que define qué estrategias tiene cada quien a su alcance para convertir la expectativa en resultado.
Microempresa en etapa de despegue: crecer sin depender de infraestructura
Julio Alexander Velasco Arias fundó Tío Snack El Salvador, una microempresa que ya dejó atrás la etapa de supervivencia y comienza a tomar impulso para crecer. La empresa ofrece barras de snacks, refrigerios y comidas para empresas, instituciones de gobierno y organizaciones no gubernamentales. El negocio nació de una crisis laboral, con el apoyo de su familia y el uso temprano de inteligencia artificial para ordenar la empresa desde antes de lanzarla.

Julio
Microempresario
En esta etapa de despegue, el crecimiento no depende necesariamente de abrir nuevos puntos físicos, sino de ampliar el alcance del negocio con las herramientas que ya tiene a mano. Velasco Arias apostó por el contenido visual, la publicidad pagada en las plataformas de Meta y un sistema de alianzas estratégicas para atraer a más empresas interesadas en sus servicios de cohesión social. Esa combinación —junto con el uso continuo de inteligencia artificial para apoyar sus decisiones— sostiene sus expectativas de ventas altas para lo que resta de 2026.
Microempresa en expansión: sostener el crecimiento con disciplina de costos
Un paso adelante está Gabriel González, quien dirige junto a sus dos hermanos Minchos Hamburguesas, una microempresa en expansión que hoy opera dos tiendas en la zona oriental del país. El camino no ha sido lineal: en 2024 abrieron y meses después cerraron una tercera sucursal que el mercado no respaldó como esperaban, y el 2025 fue un año con grandes retos en ventas pero aún así, González espera aumentar su crecimiento en lo que resta de 2026.
Sostener una expansión con dos tiendas físicas exige más que una buena idea de marketing: exige recursos, y esos recursos salen de un control estricto de costos. González lleva un control consciente de gastos, hace recosteo periódico de cada producto para ajustar el menú, y convirtió la reducción de mermas en una fuente adicional de ingresos, reutilizando y reciclando cartón, plástico y otros insumos en lugar de descartarlos. Esos recursos liberados son los que financian el presupuesto para publicidad en redes y la presencia de marca a través de patrocinios con clubes deportivos e instituciones. Con esa base, proyecta cerrar el año con un 40 % de crecimiento en ventas respecto al anterior.
Pequeña empresa: extender la relación con el cliente
En el siguiente escalón está William Joel Romero, quien dirige Taller Jowill, una pequeña empresa de reparación de motocicletas que también vende repuestos, accesorios y motos nuevas. Empezó como un taller básico y hoy se define como un negocio de referencia en su zona por la rapidez y calidad con que resuelve fallas.
La estructura más consolidada de una pequeña empresa le permitió ir un paso más allá de ampliar el alcance o sostener la inversión con disciplina de costos: extender crédito a sus propios clientes. Romero implementó un plan de financiamiento para talleres pequeños, con montos y cuotas accesibles, que le permite construir una cartera de clientes recurrentes sin depender únicamente de la venta al consumidor final.

William
Microempresario
De la expectativa a la realidad
Los tres casos muestran una misma regularidad: el tipo de estrategia que cada empresa puede activar está condicionado por su nivel de acumulación de capital. Tío Snack, todavía en una etapa de despegue, crece ampliando su alcance mediante herramientas digitales, sin necesidad de invertir por ahora en nueva infraestructura física. Minchos, que ya se encuentra en expansión, sostiene sus dos tiendas con una disciplina estricta de costos que libera recursos para continuar invirtiendo. Taller Jowill, consolidado como pequeña empresa, cuenta con mayor capacidad para asumir el riesgo de financiar a sus propios clientes.
Esa progresión sugiere que el 63.7 % de confianza empresarial no describe un fenómeno homogéneo, sino un conjunto de negocios que llegan al tercer trimestre con capacidades distintas para convertir la expectativa en resultado. Leído así, el dato deja de ser solo un indicador de ánimo y se convierte en una hoja de ruta: cada empresa, según su etapa de desarrollo y los recursos que ha logrado acumular, tiene una palanca distinta que activar para convertir sus expectativas en resultados reales al cierre del trimestre.