Portada Dinámica MYPE85,000 tiendas de colonia generan US$3,000 millones al año — Su acceso al sistema financiero es una tarea pendiente

85,000 tiendas de colonia generan US$3,000 millones al año — Su acceso al sistema financiero es una tarea pendiente

escrito por PaísMYPE
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En El Salvador, la tienda de colonia no necesita presentación. Está en la esquina, abre temprano, fía cuando hace falta y resuelve lo que el supermercado no puede resolver: la compra inmediata, a pasos de la casa, sin transporte ni filas. Pero lo que sí necesita es visibilidad. Porque detrás de esa cercanía cotidiana hay un sector que genera alrededor de US$3,000 millones en ventas anuales, según datos de CONAMYPE y el estudio de Distribución Dinámica, y que para 2025 supera las 85,000 unidades — un crecimiento del 23.3%, concentrado principalmente en el Área Metropolitana de San Salvador.

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ventas anuales

El dato es significativo no solo por su magnitud, sino por lo que revela: el sector tendero no es estático. Crece en respuesta a la demanda y a las condiciones del entorno, pero lo hace casi en su totalidad al margen de los instrumentos de apoyo efectivos

Un perfil que explica las barreras

De acuerdo con el Observatorio MYPE, el 44.5% de los emprendedores y empresarios MYPE (395,694 unidades económicas) se dedican a actividades de comercio, lo que convierte a este sector en el de mayor concentración de unidades productivas en el país. Las tiendas de colonia son su expresión más visible y territorialmente extendida.

El perfil del sector ayuda a entender tanto su fortaleza como sus restricciones. Nueve de cada diez comerciantes MYPE cuentan con educación media o menor — el 61.5% ha cursado hasta noveno grado y un 29.2% hasta bachillerato. La informalidad alcanza al 78.9% de los negocios. Y el 64.3% están liderados por mujeres, muchas de ellas operando como cuenta propia, con ventas diarias promedio de US$81.94 frente a los US$135.54 de sus pares hombres.

Empresarios MYPE que cuentan con educación media o menor

Esta combinación — baja escolaridad relativa, informalidad dominante, brecha de género en ingresos — no es un dato decorativo. Define las condiciones reales bajo las cuales operan la mayoría de las tiendas de colonia: con inventarios limitados, rotación constante, dependencia del flujo diario de caja y acceso sumamente bajo al crédito formal. Según la Superintendencia de Competencia, apenas el 13% de la cartera de financiamiento del sistema financiero se destina a la MYPE, y dentro de ese margen, las microempresas de comercio — particularmente las de subsistencia — capturan una fracción mínima.

No todas las tiendas de colonia enfrentan las mismas restricciones. Una despensa bien surtida con dos o tres empleados y acceso a proveedores mayoristas opera en una lógica distinta a la de una venta de abarrotes manejada por una sola persona desde su casa. El sector tendero es, en miniatura, tan heterogéneo como el universo MYPE al que pertenece. Tratarlo como bloque homogéneo produce diagnósticos imprecisos y políticas que no aterrizan.

Competencia creciente, herramientas escasas

El crecimiento del número de tiendas ha intensificado la competencia territorial. La apertura de nuevos negocios en una misma zona, muchas veces con oferta idéntica, presiona los márgenes y dificulta la diferenciación.

Sonia Calderón, emprendedora en Mexicanos que actualmente opera un negocio de artesanías bajo la marca Soniesme, lo percibe desde antes de ingresar al rubro. Evalúa abrir una tienda como fuente adicional de ingresos, pero reconoce el desafío: “Sí veo que hay bastante competencia, sobre todo si uno quiere tener una despensa bien surtida para familias.” Su estrategia, como la de muchos, apuesta a la flexibilidad: “He pensado atender desde mi casa y también vender en línea por WhatsApp, para no tener que invertir tanto de una sola vez.”

El caso de Sonia ilustra dos fenómenos documentados por el Observatorio: la migración de emprendedores hacia el comercio cotidiano como estrategia de diversificación de ingresos, y la incorporación incipiente de herramientas digitales — aunque todavía limitada. Los datos del Informe Estado de la MYPE 2024 muestran que casi la tercera parte de las microempresarias de acumulación ampliada y expansión aún no utilizan plataformas digitales para comercializar, y que WhatsApp es la herramienta dominante con el 42.2% de adopción.

A la competencia entre pares se suma la presión de actores de mayor escala — supermercados y cadenas de conveniencia — que capturan segmentos del consumo cotidiano con ventajas logísticas y de precio difíciles de igualar. La ventaja competitiva de la tienda de colonia sigue siendo la cercanía y la relación personal. Como señala Sonia: “Lo que uno puede ofrecer es la cercanía. Que la gente no tenga que ir hasta un mercado, y además dar productos más frescos y a veces a mejor precio.”

Lo que el sector necesita — y lo que ya existe

El estudio de Distribución Dinámica y CONAMYPE identifica dos necesidades prioritarias: formación en gestión y administración del negocio, y acceso a financiamiento oportuno. Ambas se conectan directamente con el perfil estructural del sector: los niveles educativos condicionan la capacidad de gestión, y la informalidad cierra la puerta al crédito formal.

Iniciativas como “Mi Tienda Exitosa” de CONAMYPE apuntan en la dirección correcta al combinar capacitación en gestión financiera, administración, asociatividad y herramientas digitales. El reto, sin embargo, es de escala. Con más de 85,000 tiendas en operación, los programas piloto son necesarios pero insuficientes si no se diseñan mecanismos que permitan llegar a los segmentos más excluidos: las tiendas de subsistencia, lideradas mayoritariamente por mujeres, con menor escolaridad y sin acceso a servicios financieros.

En conclusión, el sector tendero no solo es un pilar de la vida comunitaria, sino una fuerza económica colosal que moviliza US$3,000 millones anuales. Aprovechar este potencial requiere con urgencia una política pública decidida que trascienda el asistencialismo, priorizando la formalización administrativa y la adopción de herramientas digitales. Fortalecer estas unidades productivas no representa solo un apoyo a la economía familiar, sino una inversión estratégica en la infraestructura comercial de proximidad que sostiene el consumo de la mayoría de los hogares salvadoreños.

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