San Salvador – El brazo para el sector privado del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo, BID Invest, oficializó el pasado 26 de enero de 2026 un paquete de financiamiento por un total de US$120 millones destinado a Banco Davivienda Salvadoreño S.A.. Según el comunicado oficial de la institución multilateral, esta operación tiene como objetivo declarado «fortalecer la cartera de crédito a PYMES y ampliar el financiamiento de proyectos sostenibles en El Salvador».
El paquete financiero busca dinamizar la inversión privada y mejorar las condiciones de acceso al capital para las pequeñas y medianas empresas, sector que el organismo identifica como un motor fundamental para la generación de empleo en el país.
El desafío de la brecha financiera
Desde una perspectiva técnica, este flujo de capital llega en un momento donde la estructura empresarial salvadoreña muestra una configuración heterogénea. Datos del Observatorio MYPE de FUSAI, publicados en su informe “La otra cara de la economía 2025”, revelan que el sector MYPE constituye más del 99% del parque empresarial y aporta, en promedio, el 48.8% del Producto Interno Bruto (PIB). No obstante, esta relevancia estructural convive con una marcada fragmentación: mientras un núcleo reducido de empresas logra la formalización, un amplio segmento aún enfrenta barreras críticas de productividad y exclusión financiera.
La revista PaísMYPE ha señalado consistentemente que la digitalización y la formalización son ejes transversales para la integración efectiva de estas unidades económicas. En este sentido, el financiamiento de BID Invest no solo es un aporte de liquidez, sino un incentivo para la transición hacia modelos de «vivienda productiva» y «proyectos sostenibles», áreas donde la investigación de FUSAI ha identificado una demanda insatisfecha.
Asimismo, informes regionales de organismos como la CEPAL y el Banco Mundial subrayan que, en economías con alta informalidad, el acceso al crédito bancario es el principal catalizador para que las microempresas den el salto hacia la pequeña empresa formal. Asimismo, la iniciativa contribuye a integrar la sostenibilidad con las tendencias de «finanzas verdes» que el sistema financiero regional está adoptando para mitigar riesgos climáticos en las carteras de préstamos.