La MYPE como empresa personal en la era de la IA
En los últimos años ha emergido con fuerza el fenómeno de los solopreneurs: emprendedores individuales que, apoyados en herramientas de inteligencia artificial (IA), crean y escalan negocios con una estructura mínima o incluso sin empleados. Este fenómeno no es marginal ni pasajero; por el contrario, merece la atención de todos los actores del ecosistema MYPE, pues representa una evolución natural de la micro y pequeña empresa en el contexto tecnológico actual.
A diferencia de las grandes corporaciones, la MYPE es, en gran medida, una empresa personal. Su desempeño depende directamente de la productividad, capacidades y decisiones del propietario. En este sentido, la IA ha demostrado ser especialmente transformadora, no tanto en los procesos empresariales core de gran escala, sino en la productividad individual. Herramientas de IA permiten hoy a una sola persona realizar tareas que antes requerían equipos completos: marketing, ventas, atención al cliente, análisis de datos, diseño y creación de contenido.
Diversas investigaciones recientes muestran que las grandes empresas enfrentan importantes barreras para adoptar la IA en sus procesos centrales, asociadas a sistemas heredados, complejidad organizacional y resistencia interna. En esta línea, Harvard Business Review señala que muchas organizaciones aún no logran capturar valor significativo de la IA, no por limitaciones tecnológicas, sino por obstáculos culturales, de procesos y de gobernanza que dificultan su integración en las operaciones clave. Mientras estas limitaciones se superan, se abre una ventana de oportunidad única para las MYPE más profesionalizadas y, en particular, para los solopreneurs, quienes pueden adoptar tempranamente estas tecnologías de forma ágil y rentable.
Publicaciones como The Economist han denominado a este fenómeno “one-person unicorns”: negocios operados por una sola persona que, gracias a la automatización inteligente, alcanzan escalas de ingresos antes impensables sin una estructura empresarial tradicional. Este modelo no sustituye a la MYPE convencional, pero amplía sustancialmente el espectro de lo que hoy debe entenderse como micro y pequeña empresa.
El fenómeno de los solopreneurs con IA en El Salvador
En El Salvador, este cambio plantea una zona gris dentro de las definiciones actuales de micro y pequeña empresa utilizadas por la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE). La Ley MYPE clasifica a las empresas principalmente según el número de empleados y el volumen de ventas, sin considerar el uso intensivo de tecnología ni el peso creciente de los activos intangibles.
Según la normativa vigente, una microempresa tiene hasta 10 empleados y ventas brutas anuales de hasta 482 salarios mínimos mensuales del sector comercio y servicios (alrededor de USD 197,000), mientras que una pequeña empresa puede llegar hasta 50 empleados y ventas cercanas a USD 1.97 millones. Sin embargo, un solopreneur apoyado en IA puede generar ingresos significativos sin contratar personal, operando desde una computadora y atendiendo mercados globales.
Este fenómeno adquiere especial relevancia en un país donde las MYPE representan más del 99 % de las unidades económicas y aportan alrededor del 42.9 % del PIB (Observatorio MYPE, 2016–2023), en un contexto además de alta informalidad. La IA permite que una microempresa —o una empresa de una sola persona— trascienda el mercado local y participe en la economía digital global, especialmente en servicios digitales, comercio electrónico y economía creativa.
La línea tradicional entre autoempleo y empresa comienza así a difuminarse. El crecimiento ya no depende necesariamente de contratar más personas, sino del uso estratégico del software y la automatización, lo que vuelve insuficientes los criterios clásicos basados únicamente en empleo.
Implicaciones para las políticas MYPE
Este nuevo escenario plantea desafíos y oportunidades para las instituciones responsables del desarrollo de la MYPE, más aún considerando la aspiración de El Salvador de consolidarse como hub tecnológico regional. Desde esa perspectiva, se abren varias opciones de política pública:
1. Redefinir y complementar las clasificaciones MYPE
Sin eliminar los criterios tradicionales, resulta pertinente incorporar indicadores digitales, como ingresos provenientes de plataformas en línea, uso de IA, activos intangibles o alcance digital. Esto permitiría identificar solopreneurs de alto potencial, darles visibilidad estadística y diseñar apoyos más precisos.
2. Instrumentos financieros adaptados
El sistema financiero sigue evaluando principalmente activos físicos, lo que limita el acceso al crédito de empresas digitales. Evaluaciones alternativas —ventas en plataformas, historial digital, marca personal o redes— permitirían ampliar el financiamiento para herramientas de IA y capital de trabajo intangible.
3. Actualizar los servicios de desarrollo empresarial
Los Centros de Desarrollo MYPE podrían complementar la contabilidad y los planes de negocio tradicionales con formación práctica en IA aplicada: automatización de ventas, gestión de clientes y productividad personal, beneficiando tanto a solopreneurs como a MYPE en proceso de modernización.
4. Protección social y competencia justa
Dado que los ingresos de los solopreneurs suelen ser variables, se requieren esquemas simples y flexibles de protección social basados en ingresos digitales. Al mismo tiempo, los programas de digitalización deben preparar a las MYPE tradicionales para competir en un entorno de mayor productividad.
5. Mejorar la calidad de los datos
Las encuestas actuales capturan de manera limitada la economía digital y la creator economy. Incluir variables sobre ventas en línea y uso de IA permitiría diseñar políticas públicas más realistas y basadas en evidencia.
Conclusión
Los solopreneurs impulsados por la inteligencia artificial no son una anomalía, sino una evolución natural de la MYPE en la era digital. Si El Salvador logra adaptar sus definiciones, instrumentos financieros y servicios de apoyo, podrá integrar este modelo de forma estratégica, fomentando un crecimiento más inclusivo y fortaleciendo su posicionamiento como referente digital en la región.