Hablar de inteligencia artificial suele evocar imágenes de grandes corporaciones, laboratorios tecnológicos, plataformas digitales sofisticadas y términos que parecen reservados para especialistas. En ese imaginario, las micro, pequeñas y medianas empresas rara vez aparecen como protagonistas. Más bien, se les suele ubicar como espectadoras de una transformación que ocurre en otros espacios y a otros ritmos.
Esta percepción podría deberse a la poca incorporación de la IA en el sector. De acuerdo al más reciente informe del Observatorio MYPE, tan solo el 5% de las micro, pequeñas y medianas empresas (MYPE) en El Salvador utiliza actualmente herramientas de inteligencia artificial dentro de sus procesos. A simple vista, el dato podría leerse como una señal clara de que la IA aún no forma parte de la realidad del sector. Sin embargo, esa cifra cuenta apenas una parte de la historia.
Como explica David Israel Rosales, experto en innovación digital de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), “la adopción de la inteligencia artificial no es homogénea porque las MYPE no parten desde el mismo punto de madurez digital”. Mientras muchas microempresas todavía están resolviendo necesidades básicas —orden financiero, formalización o una presencia digital mínima—, otros negocios parecen haber superado esas etapas iniciales y comienzan a buscar mayor eficiencia y capacidad de respuesta.
La pregunta, entonces, es: ¿quiénes ya están avanzando en la carrera por la IA dentro del sector MYPE y qué los distingue del resto?
Las empresas que ya están usando la IA
Cuando los datos del Observatorio MYPE se desagregan por segmento, la respuesta a la pregunta anterior empieza a tomar forma. No son todas las MYPE las que están incorporando inteligencia artificial, sino aquellas que han alcanzado un mayor nivel de desarrollo dentro del sector. En particular, las pequeñas empresas se posicionan como el grupo donde esta tecnología digital comienza a tomar un carácter más concreto y operativo.
Mientras la adopción general de IA en la MYPE apenas alcanza el 5%, en el segmento de las pequeñas empresas la proporción se triplica. El 17.2% de estos negocios ya utiliza herramientas de inteligencia artificial dentro de sus procesos, una cifra que, sin anunciar una transformación generalizada, sí marca una diferencia clara respecto al resto del sector. Parece ser que aquí la IA comienza a ser una idea lejana y empieza a integrarse, aunque sea de manera incipiente, en la dinámica cotidiana del negocio.
Este patrón, lejos de ser casual, responde a la propia naturaleza del crecimiento empresarial. “Las pequeñas empresas suelen liderar este primer despegue porque combinan tres factores clave: mayor volumen de operaciones, presión por optimizar costos y una capacidad mínima de inversión y aprendizaje”, señala Rosales. En ese contexto, la inteligencia artificial deja de verse como una promesa futurista y se convierte en una herramienta práctica para resolver problemas reales del día a día.

Los usos más frecuentes confirman esta lógica. Las pequeñas empresas están incorporando la IA principalmente para atender clientes, generar contenido, analizar información y automatizar tareas repetitivas. Son aplicaciones sencillas, muchas veces invisibles para el cliente final, pero con un impacto directo en la gestión interna. “La innovación para la MYPE es funcional antes que conceptual: no se innova por tendencia, sino por necesidad”, resume Rosales.
Desde esta perspectiva, la adopción de IA no avanza como una ola uniforme, sino como una serie de pasos tempranos concentrados en los segmentos más avanzados del sector. No porque tengan una mayor vocación tecnológica, sino porque su nivel de desarrollo los empuja a buscar soluciones que alivien la carga operativa y sostengan el crecimiento.
Cuando la IA se vuelve herramienta cotidiana
Estos primeros usos de la inteligencia artificial no anuncian una transformación radical del sector MYPE, pero sí revelan un cambio silencioso en la forma en que algunos negocios comienzan a organizar su trabajo. La IA no llega para reemplazar al empresario, sino para acompañarlo.
“La clave no es solo que las MYPE usen IA, sino que la usen bien”, advierte Rosales. Bien utilizada, explica, se convierte en una aliada para ahorrar tiempo, ordenar procesos y mejorar la toma de decisiones, sin sustituir el criterio humano ni la relación con el cliente.
Este punto es crucial porque también revela un desafío pendiente: muchas empresas aún ven la IA únicamente como un asistente para tareas repetitivas y no como una herramienta con potencial estratégico. De ahí la importancia de impulsar procesos de alfabetización digital, formación práctica y acompañamiento gradual que permitan ampliar esa visión. “El desorden no se puede digitalizar; primero hay que ordenar la casa y luego incorporar tecnología”, enfatiza Rosales.
En ese sentido, los segmentos que hoy avanzan primero también están acumulando aprendizaje. Postergar la adopción no solo implica seguir operando con mayores costos, sino perder la oportunidad de aprender de forma gradual. “La IA no se domina de un día para otro; quienes entran tarde tendrán que recorrer una curva de aprendizaje que otros ya comenzaron”, señala Rosales.
La carrera por la inteligencia artificial ya comenzó dentro del sector MYPE. Avanza a distintas velocidades, con usos aún incipientes, pero cada vez más integrados a la vida cotidiana del negocio. Comprender estas primeras experiencias —y profundizar en ellas a través de nuevos estudios— será clave para acompañar al sector que descubrir como el aprovechamiento de esta potente herramienta tecnologica es una de sus mejores y más importantes oportunidades .